Indignación, impotencia, frustración, desconcierto…«y cara de tonto». José Pérez Lozano resume así el particular calvario que ha vivido en los dos últimos años con Telefónica. La pesadilla de este informático malagueño comenzó en febrero de 2006. Un buen día llegó a casa y su vecina le entregó un paquete de dicha compañía con un kit de ADSL que él, insiste, no había solicitado. Acto seguido, el que hasta entonces era su operador, Terra, le dio de baja por traspaso. También sin su consentimiento.
Aturdido, y sin poder conectarse a Internet, Pérez comenzó a investigar y entendió que había sido víctima del ’slamming’; una práctica ilegal fruto de la fuerte competencia entre compañías y que consiste en traspasar de forma irregular a los usuarios, sin que estos sean conscientes ni siquiera den su visto bueno. Dispuesto a tomar represalias, José trasladó su caso a la Agencia de Protección de Datos, que ahora le ha dado la razón imponiendo a Telefónica una multa de 60.000 euros por infracción grave. Eso sí, cabe recurso.
